sábado, marzo 22, 2008

Euroadicción

El mundo civilizado está en un momento decisivo. Es temporada de adviento. Se nos viene Eurovision 2008 que este año se celebrará en Serbia (o lo que queda de ella después de la independencia de Kosovo). El primer remezón vino desde Irlanda, país que ha sorprendido a la comunidad europea con su representante, una especie de certificado de vanguardia que buscaría demostrar que quienes fueran durante siglos el patrio trasero de Inglaterra, ahora son algo más que los nuevos ricos de Europa. Los irlandeses han decidido abrir una nueva frontera. Si hace años Israel (que está en Eurovisión porque es ribereño al mediterráneo, como Libia, Egipto y Marruecos que sin embargo no están) irrumpió con una transexual en competencia (Dana International) y Ucrania (que es a Europa lo que Colombia a Sudamérica) casi gana enviando una drag queen obesa y calva el año pasado (Verka Serdushka), para esta edición la patria de Sinead pretende lograr la victoria con una canción interpretada por un pavo. El ave se llama Dustin y canta montado en un carrito de supermercado con dos coristas emplumadas con el tricolor irlandés.
Si Dustin logra ganar le daría a Irlanda su octavo triunfo en Eurovision, manteniendo a la otrora isla de los rubios pobres, el alcoholismo endémico, los gnomos vestidos de verde y la hambruna de la papa como el país con mejor registro del certamen.

martes, marzo 04, 2008

Ejercicios espirituales


Yo tuve una profe mística, al estilo Gerardo Rocha pero sin plata y con un marido bien finito (furulí diría mi papá) que era del tipo de hombres que organizaba jornadas de oración, encuentros de padres y retiros espirituales. La profe era fea y mis compañeros le decían "la espartaco" porque usaba unas sandalias de cuero, tipo gladiador y mucha ropa suelta, mucha capa, mucho lino, todo muy crudo, en el límite entre lo vegetal y lo textil. Porque la gente mística usualmente tiende al contacto más directo con las fuerzas de la naturaleza y creen que para lograrlo basta prescindir del desodorante, la depilación y la ropa civilizada. Inician entonces su propia fusión con los fenómenos de la madre tierra, lo mismo que las iguanas han evolucionado su cutis para confundirse con la flora de su habitat. La ropa era a la espartaco lo que las escamas a la iguana.
La espartaco era de la gente que te hablan de meditación y mantienen un tono de voz como de conformidad y complacencia permanente. Gente que da la impresión de mantener largas charlas consigo mismo y que lo miran a uno con cierta compasión por vivir presa de la ansiedad, la inquietud y la profunda disconformidad. Ellos en cambio están al tanto con sus procesos biológicos, se llevan estupendamente con su digestión, dialogan con su metabolismo lo mismo que uno pelea con los telefonistas de Telefònica. La profe y su marido firulí tenían tres hijas que de mayor a menor iban mejorando en aspecto. Como un degradé del mismo modelo original en donde la primera se llevó la peor parte y la menor se salvó jabonada de heredar la cara de jarrón diaguita que tenía La espartaco.
La profesora tenía la misma mirada plácida de Gerardo Rocha, su fervor religioso, y hacía el mismo tipo de reflexiones que se complacía en anotar en el pizarrón. Reflexiones que guardaban semejanza con la línea literaria del "pensamiento" tan prolìfica entre ciertas adolescentes que juzgan que la profundidad está en la cursilería y se empeñan en anotar con caligrafía cuidada cualquier tontera que se les viene a la cabeza que les parece de una sabiduría precoz que debe ser atesorada para la posteridad. Como Pilar Sordo pero en formato agenda Hello Kitty y bajo el imperio del orientador CVX.
Hace unas semanas leí que en Alemania despidieron a una conductora de televisión cuando en la mitad de un programa en vivo, y aparentemente sin tomar conciencia, dijo a modo de broma "el trabajo te hace libre", una frase que aparenta ser inofesniva de no ser porque figuraba a la entrada de los campos de concentración nazi. Si hay algo que uno puede aprender de Hitler es que la maldad, cuando es de verdadera, no se contradice con los buenos modales ni con el orden. El místico autogestionado tiene algo de nazi. Un autoritarismo que se esconde bajo lo razonable, la buena onda, que cuando es a toda costa y publicitada es para despertar sospechas. Sus certezas son una colección de frases hechas que tienen un dejo aleccionador, porque ellos saben en qué consiste la vida, como quien se aprendió la receta de un queque que es necesario hornear con disciplina. El mistico express suele ser silencioso, pero firme, con muchas certezas, gran poder de pontificación y una satisfacción consigo mismo que sobrepasa cualquier duda. No conversa, alecciona. No traiciona, ni decepciona, simplemente se olvida o cambia. Recuerdo uno que conozco que en una oportunidad me dijo a modo de consejo: "sòlo responde lo que te preguntan", aludiendo a mi costumbre de contar màs de lo que la gente me pregunta. Para uno que vive en la complejidad ansiosa de saberse inadecuado, lecciones como esa son devastadoras, lo mismo que tener a la CNI en las mitocondrias. Como aun no asesino a nadie y mi vida carece de necesidad de coartada decidí nunca hacer caso del consejo. En lugar de eso escribí en mi diario con mi lapiz calipso y subrayado en fucsia "Nunca confies en alguien con demasiadas certezas. Sobre todo si baila mal, se viste peor y tiene un corte de pelo que nunca usarías".