Helado de vainilla
Hasta que salga el sol.
Mi papá está en un período revisionista de la historia familiar. Dulcifica el registro de los hechos, recompone las crisis, amonona las trizaduras y transforma nuestra pequeña y disfuncional familia en una versión fachada-contínua-valle-central de la pequeña casa en la pradera. Yo no lo contradigo. Sólo lo escucho y me imagino a Nelly Olsen balanceando su pelo de tirabuzones rubios por las veredas de Curiyork, jugando al luche, a la escondida, a la pinta y a la tiña. Saltando la cuerda o tirándole la cola al gato.