domingo, marzo 25, 2007

Literalmente fan


Estuve con ellos. Les pregunté si Madonna los había llamado después de que se lanzó "She´s Madonna", el último single de Robbie Williams, Neil contestó que Madonna llamó a Robbie para decirle que le encantó la canción. También dijo que ellos iban donde los convidaban, que les gustaría ir a Irán, pero que allí no son del agrado del gobierno. Cuando pregunté en plan selección múltiple si se sentían más cercanos a:

a)Lennon o Mcartney (¿así se escribe?); b) Gilbert and George ; o c) Lenox y Stewart, me contestaron que ninguna de las anteriores. Chris dijo que se sentían más cercanos a Matt Lucas y David Walliams. Firmaron mi libro Catalogue. Estoy afónico. Me duelen los pies. Estoy feliz.

Se viene el mes aniversario: Dos años de Busco Algo Barato. Habrá calendario de actividades recreativas para toda la familia y cuponeras de descuento para los locales adheridos.


miércoles, marzo 21, 2007

Perfect girl, perfect day


Edie Segdwick no sólo heredó la fortuna de su familia. También sus problemas psiquiátricos. Su padre era millonario y contrariamente a mucha gente de su condición que se sumaría a la vulgaridad de una vida satisfecha, el señor Segdwick caía en estados de aislamiento que entrenaron a la familia en los vaivenes de la angustia perpetua. Edie fue una mujer de vanguardia. Fue una anoréxica pionera y estuvo internada en un psiquiátrico antes de cumplir la mayoría de edad. Natural de California decidió mudarse a Nueva York una vez que consiguió el alta. Se mudó con la excusa de encontrar marido. Llegó en 1962 en su Mercedes modelo 1957 con chofer. Junto a ella llegaron 47 maletas y 800 estuches de maquillaje. "Era de una belleza que trascendía lo masculino, lo femenino, una breve vida como un don, como una poesía, Keats, una flor en sus últimos días, una mañana de gloria", dijo Danny Fields, el amigo (gay) que recibió en Nueva York a Edie y a sus 47 maletas. Tiempo después conocería a Warhol y a Lou Reed, otro veterano de las instituciones psiquiátricas juveniles. En "Pobre niña rica" Edie compara los efectos de las drogas como sólo alguien que se viste de alta costura y tiene como vecino a Rockefeller pueder hacerlo: "Es como una escultura de Moore, pero fuera de foco". Es curioso que haya elegido una escultura de Moore y no una pintura de Bacon.

Edie murió a los 28 años. Factory Girl, la película sobre su vida, se estrenó en febrero en Estados Unidos.

lunes, marzo 19, 2007

entero pobre

El pobre te tiene estética, te habla raro y encima es chori. Super chori. Si tienes onda y quieres disfrazarte de pobre chori no hay problema. Ser abajista tiene onda. La piojera, la Yein Fonda, el tío Lalo!, el pipeño con huevo duro, la cosa vernácula del pobre cuando bebe/toma/se droga o tiene sexo con chicas pobres/malas. Después puedes comentar la humorada. Lee aquí. Marisol García nos inspira y da detalles del pobre chori al que adora la gente-que-habla-de-la-gallada (lo que quiere la gallada, lo que escucha la gallada) y te cree que el pobre es feliz y gracioso de lo puro pobre. Eyzaguirre pobre! María Desgracia pobre-y-chulanga! Si todo es cosa de cosmética. El aristo neoprogre y la chusca neotalentosa. Una vuelta de tuerca al pobre tonto/feliz de la teleserie del trece circa era Moya Grau. Si en la Madrastra el pobre te era reserva moral, ahora te es pura onda. Vístete de pobre, habla como pobre. Entero bacán. Demasiado, feroz, pobre todo el rato! Quiero mi camiseta que diga pobre. Merchandising flaite. TOTAL. Todo se vende por separado.

domingo, marzo 18, 2007

Nancy

Quiero tener un bar. Quiero que se llame Nancy Reagan. "Un bar escarmenado de dos piezas" diría en los subtítulos de neón naranja. Público tipo Costa Brava/Prosit/Fuente Holandesa. Proletariado incandescente con inquietudes. Nada sexual. Todo meramente basado en la frustración colectiva. Ningún weon con sweater en el cogote.
Braguiña mi amiga del colegio tuvo guagua, se llama Emilia, es igual a ella. La guagua marca un antes y un después. Yo me quedé atrás haciendo chao y la Braguiña siguió corriendo la posta rumbo a la perpetuación genética. Como me cuesta fingir alegría no pude decir que la guagua era linda. Aunque en cierto modo lo era, si te gustan los seres vivos colorados, chillones con olor a leche.
Nancy Reagan sería mi hija. Nacida vieja, borracha y escarmenada. No hay guagua fea, sino padres inseguros. Mi madre tiene otra idea, pero ella es mala. Salió a mi

jueves, marzo 08, 2007

Un roce secreto (con tu hermana)


El mundo masculino-heterosexual-estándar siempre me ha parecido un vasto e insondable territorio lleno de costumbres curiosas, de temas aburridos y rituales insólitos surgidos de quien está criado en la opacidad del poder ya ganado. Si hay alguna característica que lo libra a uno de preocupaciones es que coincida el hecho fortuito de contar con un aparato urinario reproductor masculino con el, no menos fortuito hecho, de que te gusten las mujeres. La sola intersección de esas dos variables, bastante ramplonas, le concede al sujeto el poder de actuar como una mayoría simbólica. Aunque las mujeres sean más de la mitad de la población, tienen trato y son concebidas como un grupo minoritario con día incluido, el clavelito chulo, y el especial de tv sobre mujeres/en/oficios/rudos/que/conservan/su/femeneidad (close up en la taxista embardunándose con lápiz labial). Esa condición de mayoría asegurada hace que del hombre heterosexual estándar solo se espere una cosa: que se le pare. Mientras más, mejor. Esa sería básicamente la única preocupación, y sobre los prolegómenos de ese acto se centran la mayor parte de las conversaciones, reflexiones e hitos de su existencia del adolescente, el socio del futbol club, el empleado medio, el gerente, el kioskero, el obrero, el universitario: hablar de la mina rica, atisbar tetas, fantasear con el culo de la marlencita, chistocear con la lolita, cerrarle el ojo a la vecina, toquetear a la empleada, puntear a la china, atracarse a la secretaria, ponerle nombres de dos sílabas a la vagina.
Su relación con la mujer/dama/mina es por lo general, un trato complejo, variante, zigzagueante, entre el vacío y la fantasía, entre el gesto civilizado y la urgencia de la entrepierna. El episodio del obrero que decidió que una micro llena no era impedimento para entregarse al vicio de onán y desperdiciar su simiente sobre la mochila de la lola /jumper estupefacta y angustiada me dejó con un vacío en la panza, sobre todo cuando leí que la madre del sujeto lloriqueba por los diarios diciendo que su hijo era bueno, que debió haber una equivocación. Una húmeda equivocación. A juzgar por las últimas denuncias -que aseguran que el restriegue colectivo es una costumbre antigua y masiva y que no está originada en el Transantiago- al menos al tipo no se le puede acusar de hipócrita. En lugar del restriegue furtivo fallido se dejó llevar por sus humores y decidió mostrar sus intenciones en plenitud y hasta el final. Esto me lleva a pensar que la distancia entre la erección y la penetración es una brecha la mayor parte del tiempo insatisfecha y resuelta en la frustración del acceso a un cuerpo anónimo que nunca se concreta. Tampoco acaba. Sin duda el tema del acceso al cuerpo ajeno y anónimo es una fantasía colectiva. El sexo furtivo es un patrón que, según las evidencias de las colegialas, ronda las horas peak, el clímax del transporte público desde el principio del tiempos.
El mundo masculino-homosexual-estándar ha resuelto este dificil trance entre el dicho, el hecho y la fantasía del roce secreto con la creación de lo que sea quizás su mayor logro después de la bola de espejos: El dark room. Será sórdido pero es voluntario y nadie le paga a nadie.
El mundo heterosexual-estándar está buscando resolverlo con carros del metro separados (bueno han tenido vías de solución informales menos presentables como el café toples, el sauna express y las niñitas que se pasean solas por el centro)
¿Es tan difícil enfrentarlo con algo más simple y bastante más civilizado como decirle al sujeto de la fantasía por qué mejor no te vas a restregar con tu hermana que a mi me das asco?

viernes, marzo 02, 2007

La Beca


1) La Beca Presidente de la República se la ganan los postulantes que pertenecen al quintil más rico de Chile. Sin ver la lista, sin saber los nombres apuesto a que menos del 5 por ciento de quienes ganaron esa beca estudiaron en un liceo (excluyendo los tres más grandes de la región metropolitana) o vivían a más de 15 minutos de Escuela Militar. Esa información me gustaría que se diera detallada. Ese es el fondo. El resto me suena al reclamo de una señora bien que defendía la institución de la empleada doméstica chilena para resguardar la armonía de la familia. La armonía de la suya, por supuesto, porque las empleadas no tienen derecho a tener familia.

2) Al señor Hernán Larraín, que está resultando tan escéptico en estas cosas (ojalá hubiera sido así de escéptico cuando defendía en conferencias de prensa a la Colonia Dignidad acusando a los denunciantes de mentirosos, y peor que eso, de marxistas) usted señor Larraín no tiene moral para hablar de meritocracia. Ni usted, ni sus vecinos, ni sus amigos ni ese par intelectuales de último minuto que son sus hijos, que han logrado gran aceptación entre la población artística chilena a costa de arribismo y matrimonio adecuado (con una actriz de apellido bien). El colectivo de rostros telesérico les mueve el culo porque saben que estan en proceso de expiar pecados familiares, y que para hacerlo tienen, además de ambición, plata. No saben cuanto me alegré de constatar que la crítica argentina hizo lo que los críticos chilenos no se atrevieron: decir que FUGA era un espanto. NINGUNO se arriesgó en Chile a decir que los Coen-con-dislexia-afásica de Los Domínicos no sabían hacer películas, sólo sabían como promocionarla y como abrir restoranes caros para gente esnob. Shame on you Cavallo.
Usted señor Larraín se hizo el leso cuando había cosas más graves que los atrasos del Transantiago y no sólo el leso. Usted promovió la censura en un régimen altamente obsecuente a la estabilidad clasista de este país. Ni su curriculum académico (Abogado UC) ni su curriculum político respaldan ninguno de sus ataques de conciencia social tardía que lo mantienen tan nervioso el último tiempo. Púdrase.

3) Cristi, querida, deja de hacerte la loca con el asunto de tu niño, que das pena bonita. Mejor vete a contratar un chaperón que te vigile al vástago que si se salva de esta seguro recae.