jueves, noviembre 30, 2006

Polonio navideño

¿Alguien podría por favor enviarle polonio ruso a Cecilia Echenique (y a su cursi marido) antes que llegue la navidad y evitarnos escuchar su voz de parvularia UC cantando villancicos y así al menos sacarme de encima uno de los muchos desagrados que incluyen las fiestas de fin de año?
Estoy repleto de espíritu navideño. No sé como compartirlo con todos ustedes.

lunes, noviembre 27, 2006

La gran Ruby

De la gran Ruby nadie se acuerda. Yo me podría acordar menos que nada porque lo vi poco. Lo vi dos veces. En ambas se estaba riendo chinchosamente en medio de un grupo de amiguitas que le mimaban las gracias que tenía la Ruby, que no eran pocas. Imitaba a la Carrá, se ponía peluca cuando la ocasión lo requería y usaba esas chaquetas que los españoles llaman "americanas" y que vendría a hacer la tercera parte inútil de un terno. La sin mangas. La Ruby tenía hambre de estilo.
Antes de conocerlo vi su nombre en los baños de la universidad. Yo entraba a primero y el debía estar en segundo o tercero. Creo que vi primero los rayados del baño, después me fijé en los de la sala, los del pasillo, la escalera y la cafetería. Alguien no quería a la Ruby.
Los graffiti mancillaban los gustos, debilidades y apetencias del camarada. La mano acusadora se había encargado de hacer público el desagrado de la comunidad laica por los contoneos de la Ruby y por cierto coqueteo descarado a un compañero que algunos interpretaron como intento de violación. Una versión tan probable como el relato de un pequinés con chapes dándole de mordiscos a un pitbull
Hoy me acordé de la Ruby cuando vi la noticia de la niña que se colgó por el acoso de sus compañeras. Solo que esto era una universidad y la Ruby tampoco se mató. Juzgó que la mejor forma de mantener su dignidad era no volver a clases. Se esfumó y a nadie pareció importarle demasiado. ¿Cómo defenderlo si era cierto lo que se decía de él? A la Ruby le gustaba el coso, y supongo que algunas partes más también. No había argumentos para defenderlo y nadie se molestó en hacerlo. Era a la vela. Como uno. El chantaje perfecto.
Años después la Ruby reapareció en la escena pública. Allí fue donde lo vi. Pero al tiempo volvió a sumergirse.
La Ruby murió de sida en la casa de sus padres. Fuera de Santiago. Los padres, ambos mayores, prefirieron mantenerlo fondeado. De cualquier modo el diagnóstico no tenía vuelta, sí que no tenía sentido llevarlo a un hospital.
El 1 de diciembre se celebra el día muncial del sida. me van a disculpar la militanica, pero BAB quiere hacerle un sentido homenaje a la Gran Ruby y a Edmundo R. un profesor de matemáticas de Maipú que en agosto de 1984 murió en el hospital clínico de la Universidad Católica. Fue el primer caso de sida en Chile. Murió en una sala de aislamiento. La prensa consignó que la policía de investigaciones ya estaba recorriendo los lugares que frecuentaban sus amigos para mantener segura a la población.
Por lo olvidados y por los que prefieren olvidarse.

sábado, noviembre 25, 2006

Anexo al canon

El comité editorial de Busco Algo Barato en su revisión anual de gente y cosas insportables y después de una ligera reflexión entre hemisferio derecho y hemisferio izquierdo ha decidido añadir al canon las siguientes entradas:

Guzmán, Delfina: Salvo contadas excepciones el oficio actoral supone ingenio limitado y personalidades con poca conciencia de sí mismas. El actor y la actriz suelen ser giles. Hitchcock aventuraba que era necesario que así lo fuesen, porque es más fácil moldear personajes en cabezas vacías (dentro de ciertos límites me acojo a ese postulado, la frontera norte es Gonzalo Valenzuela y la sur todo el elenco de canal 13 ) Pero la señora Guzmán abusa. La vieja es lesa, pero no se da cuenta y goza de la complacencia de un auditorio que adora decir "soy amiga de la Delfina, pucha que es chora la vieja". Lleva medio siglo explotando la fascinación que provoca en la población nacida antes de la reforma agraria la fórmula de "soy pituca de izquierda, pero igual roteo, ja , ja", como si más que una decisión política se tratara de una gracia o una consesión jerárquica dispensada con paternalismo y complicidad que le da credenciales de progre. Como tutear al conserje o decir "gente humilde" en lugar de pobres.
Walker, Patricio: "Soy serio, tengo una familia bien constituida y lo más importante, soy rubio". BAB está por una ley del aborto y en contra de las guaguas rubias, sobre todo si son decé.

La-mujer-pequeña-y-sabia que siempre es "mujer líder", que da consejos sobre "como vivir en paz con el mundo" (como si eso fuera razonable y posible) y que le enrostra a uno -con la sutil crueldad del sujeto físicamente maltrecho- que pese a ser enana tiene pareja y sale en los diarios "no como tú": Mi experiencia me señala que es absolutamente improbable que alguien castigado por la vida sea buena gente. Un amigo gastrónomo (con quien saco comidas gratis en sitios caros, con mozos que atienden mal y me hacen preguntas indirectas para saber si puedo pagar lo que estoy pidiendo) va más allá y postula a que alguien feo no puede ser bueno. El incidente de los muñones de Kaiser -el director manco de fonadis que atacó con sus casi-brazos a un sociólogo con daño neurológico- ha logrado instalar el complejo tema de la explotación de la lástima, la suposición de bondad en el maltrecho, las fronteras que plantea a lo políticamente correcto las situaciones cómicamente explotables y la reivindicación de derechos. Una maraña que se mueve entre la culpa individual y la responsabilidad social. Postulo que en la medida que la Teletón se oriente hacia la conciencia social moderna de los chilenos para lograr que donen plata será un fracaso. Lo que resulta es dar pena. Es perverso, pero efectivo.
Por último mi madre sostiene que "no hay cojo bueno, ahí tienes a tu tía Lala". Mi madre es buena gente, pero muy mala persona. Y eso es lo mejor que tiene.

miércoles, noviembre 15, 2006

Migraciones


llegué por calle Corrientes
salí por la Diagonal
recorrí lo suficiente
sólo por verte cruzar*


* lima, Entre Ríos.

El nombre de la canción no es por la ciudad, sino por la acción de raspar una superficie contra otra, que si se trata de piel herida puede producir daño. Una metáfora, no sé si me explico. Me compré el primer CD de los Entre Ríos (ya tenía el segundo) y fui a darle una vuelta al barrio de my own private Martín Fierro con la canción en la oreja. Calle Alsina, detrás del Congreso. Uno es romántico, trágico y generoso con el futuro biógrafo y con el guionista que adaptará para la pantalla grande la propia historia. ¿Qué me costaba regalarles la escena dramática del ex que sucumbe a los recuerdos de un pasado mejor, más amable? A medio camino entre La Traviata, Jane Eyre y Candy. Miré al séptimo piso y había cinco luces encendidas y dos apagadas. "Quizás esté hasta muerto el infeliz", pensé con ternura, amargura y sed de venganza, todo revuelto. Antes recurrí a la droga blanda suministrada por el buen amigo Luke que me llevó al sitio con la carta de vodkas más acuciosa jamás vista (Olsen, Gorriti 5870) . Allí especulamos sobre el complejo de Electra de una comensal vecina que erguía su busto de manera desmesurada frente a un padre que sólo tenía ojos para la amiga de su hija. Era como una danza de apareamiento neoburguesa, una mezcla entre Chabrol y Sergio Nuño sólo que en lugar del narrador científico quien relataba los eventos era Luke. Sin duda una voz más cercana a un video de Private que a una cinta de cine de autor. Seguramente si pusiera por escrito sus líneas, el texto sería ilegal en gran parte de occidente cristiano y perseguido bajo pena de muerte en el ámbito del islam. Mi amigo exhibe un tipo de laxitud en las costumbres que combina especulación psicoanalítica con el aplomo estético y ese delicioso etnocentrismo porteño que menosprecia todo lo foráneo que no sea de diseño. Luke es heterosexual, pero entretenido. Ya desprendido de la disipada influencia de Luke y después de verificar el domiclio de Martín fui a un dark room a refrescar las relaciones bilaterales con el vecino pueblo. Aquí la película se puso más a lo Ripstein o Gaspar Noe. Después de la firma de dos tratados y los proyectos de un tercero con un afortunado concurrente se dio el espacio para la reflexión. Afloró el verso porteño, la labia seudo romántica de si realmente importaba dónde uno se conocía para iniciar una linda amistad. "Dear, me voy mañana en la mañana y yo no creo en las relaciones humanas" le dije con un gesto técnico de cinismo y displisencia. Doce horas después perdí el avión de regreso. Nada como correr por la sala de embarques con tu nombre en los altavoces. Mi biógrafo debe estar saltando del gusto donde quiera que esté.






martes, noviembre 07, 2006

Miss Ester

Mucho antes que yo fuera Tanto Gusto era pupilo en un establecimiento educacional semi rural a los pies del Cerro curiyorkeano, cercado por un canal y vigilado por esos pájaros negros que hacen un curioso vuelo tipo sea harrier antes de lanzarse en picada contra su presa, que yo nunca supe si eran ratas o gusanos. Para mantenerme despierto en clases me concentraba en asuntos de relevancia tales como las arrugas de la Miss Ester o la caspa de Espinoza con quien nos unía el hecho de ser los dos únicos del pueblo en disfrutar de la consola de juegos Odissey de Phillips, la menos popular del mundo, y por lo tanto, con un escasísimo número de juegos en el mercado lo que obligaba a Espinoza a hacer causa común conmigo.
Bendito Ravotril, mi cómplice en esa época, era más sociable, cazaba a rifle postón y camuflaba su destino manifiesto con la amistad de Antonio, alias la payasa, que tenía un papá que a mi me ponía cocoroco y a Bendito igual pascual según declaraciones posteriores. Pero en ese tiempo mi amigo le hacía a la heterodoxia y pinchaba con una shiquilla que se llamaba Gloria y con otra que se llamaba Jime del ojo verde delineado (tengo pruebas). Yo, que siempre fui de una línea ya había decidido a los 9 -viendo Felix el gato un día que falté a clases y que mi nanita me hizo tostadas con miel para aliviarme la angustia- que mi coartada de disidencia sería simplemente el silencio y un poster de Cyndi pegado en la puerta de mi pieza.
En esa época yo tenía mis humores internos en hervidero y me dejaba aconsejar por un compañerito mayor, de los repitentes, que me tenía buena porque le provocaba curiosidad que yo supiera con tanta precisión la diferencia entre un adverbio y un adjetivo y no le importaba tanto que fuera el blanco de los empujones de los más rudos ni los sobrenombres coreados en mi honor y gracia.
El tipo se llama José Manuel y se corría la voz que a diferencia del Huaso Gil, el sí le había visto el ojo a la papa, pero como era piola no lo comentaba ni hacía alarde de su precoz desempeño entre piernas femeninas. A mi esa idea de caballerosidad con el honor de la mujer me enternecía y juzgué que debía aprovechar la inusual simpatía que le despertaba a ver si sacaba algo en limpio y lograba, a trevés de él, ver algo de aquel mundo ajeno conformado por los compañeros que jugaban futbol, se estimulaban con las pechugas de la negra Correa y encontraban divertido dar de postonazos a los pájaros. Sumando y restando calculé que el hecho que no quisiera golpearme era una oportunidad que no debía desperdiciar. JM condujo nuestro singular compadrazgo por el ámbito del aleccionamiento. Por alguna razón trataba de darme cada vez que podía, lecciones sobre sexualidad centradas en la descripción recurrente, teórica y muy detallada de la mecánica del ejercicio masturbatorio, un fenómeno que creí físicamente imposible dada mi experiencia (tenía 10. En esa misma época y después de ver un video porno en la casa de Cabrera con Subiabre y Antonio -reunión echa a la fuerza por la profe de biología para un trabajo sobre las mitocondrias o algo así-, yo di mi veredicto: era evidentemente imposible que esa gente hiciera lo que acabábamos de ver frente a una cámara, y que seguramente los primeros planos eran nada más que modelos de plástico. Antonio refrendó mis argumentos con un escueto "eres bien maricón". La sabiduría del simple es apabullante.)
Después de que José Manuel me confiara los pormenores de su vida (padre fugado a España, madre castigadora, hermano tarado y complejo de tonto) trató de ampliar su labor de entrenamiento y hacerme hablar ronco. Me decía´que tenía que evitar alargar las vocales como lo hacía y exterminar ese extraño ritmo en mi discurso y devolver con puñetes, y no con pesadeces, las agresiones. Buscó la posibilidad de que jugara futbol, que empuñara el rifle, que me interesara por su colección de la Papaya o sus casetes de Pink Floyd. Trató de hacerme gancho con la Pollo, la fea del curso, infiriendo segumente que por la ley de los equilibros universales era la que me correspondía, con todo su acné y su mirada de niña pasmada. Yo respondía a sus esfuerzos con un poco de resignación y otro poco más de hastío. El esfuerzo duró poco más. JM comenzó a alejarse y yo comencé a aliviarme por no tener que hablar ronco y volver a la entretención solitaria y a la contemplación de las arrugas de la miss Ester.

domingo, noviembre 05, 2006

Plaqué




Frases
que han marcado
mi semana:





"[...]las dos jóvenes consiguieron poner sus piececitos minúsculos de hispanoamericanas en algunos hoteles de la plutocracia israelita que es a la nobleza cristiana lo que el plaqué es a la plata: una composición con tantas capas de fino que llega a tener toda la apariencia del metal verdadero".
Los Trasplantados, Alberto Blest Gana.

"Music mix the bourgoisie and the rebels"
Music Madonna y yo la mañana del martes.

"Si se hace con amor no es perversión"
Bélgica Castro en la obra Cabeza de ovni. Estas líneas son lo mejor de la obra.

"[...]la idea de "décadas", como cualquier otra construcción histórica, están compuestas de una pluralidad de experiencias, y reducirlas a clichés no sólo es tonto, también es poco divertido"
Barbara Kruger en Art in América en 1997. Sin siquiera haber visto el documental "80" de Eduardo Bertrand.

"Te queda increíble"
Vendedora de Benetton a un servidor mientras me probaba una chaqueta.

*La obra es de Barbara Kruger.