sábado, septiembre 30, 2006

Realmente había más gente allá fuera






Queridos Lectores:

Yo los hacía pocos, un grupo minúsculo, íntimo, como un concierto de cámara en una bodega de electrodomésticos descompuestos. Una reunión entre los Se Siente Rubio y un servidor, con la Lectora Asesina tocando el triángulo y Bendito Ravotril leyendo su poesía automática. Teníamos al buen Feña de mánager, alguna visita esporádica de Cara Sucia, incluso sabía de algunos seguidores en Argentina, un tatuador de Madrid que me manda sus diseños manga epidérmico, una brasileña que aprendió castellano con una hija de exiliado en Suecia (Chiquitita tell me the truth) el contrabajista que me odia porque no tolero a Los Tres, ex amantes que no se resignan a olvidarme, el círculo chic de la Media Blog, Javi que sospecho está intentando hackearme, DJ que no cree que tengo el tercer ojo, la Mala Idea que me supone un alma noble, toda esa maravillosa gente que no tiene que almorzar con la familia los domingo y se mantiene a la deriva hasta que suena el teléfono, la fiel Milana, Gato Romano, el señor Pinto que no ve tele (el pobre) y los anónimos que sólo leen. Uno ve letras y no corazones. Menos aun caras. Ustedes, mejor que nadie, saben lo que me incomoda hablar de mi mismo, cómo rehuyo a la vanidad fácil. Cuántas zancadillas le hace mi humildad a mi talento, y todas las barreras que debo superar para llegar a reconocer el seductor atractivo de mi ingenio.
Por eso, esta mañana cuando leí en la prensa escrita la mención a Busco Algo Barato (mi lengua fue deliciosamente descrita y se transcribe la reflexión sobre la dominatrix), sentí que había más gente allá afuera. Aprovechando el hallazgo ¿No sería uno de ustedes tan amable de acercarme un vodka tónica para atemperar el gusto?

lunes, septiembre 25, 2006

sequía alérgica


A Paul se le secó el ingenio cuando se murió Linda. A mi se me irritó la imaginación con la primavera. El polen me tiene estancado.
Mientras me despabilo leo que los Scissors Sister están en el número 1 inglés de ventas en singles y en álbum (Baby Daddy en medio de sombrero pimp).
Síntesis internacional: Antena Tres me sembró una duda ¿Utiliza Isabel Pantoja sus desgracias para mejorar su imagen pública? Los españoles dicen que sí.
Letizia se embarazó.
Máxima se embarazó.
La japonesa parió. ¿Por qué no existe mezcla interracial entre las casas reales? ¿Cuando habrá una Miko I de Holanda o un heredero de Swazilandia entre los borbones? ¿Es la monarquía intercontinental e interracial la última frontera para renovar la imagen pública de una institución en decadencia en la era de la globalización? ¿Paris Hilton sobrevivirá a los treinta años sin haber pasado por una clínica de desintoxicación?
Oriana Felatio descansa en paz y Benedicto debe aprender a elegir mejor sus citas si no quiere que le vuelen la parroquia. Yo continúo en la senda de la chilenidad leyendo los diarios de Inés Echeverría.

jueves, septiembre 14, 2006

Vincúlate, medícate y tólerate (London mix)

Querido Diario:
1)Alarma. Popjustice.com inició campaña para evitar que echen abajo el Astoria, que es como Blondie, pero en Londres. La empresa propietaria del edificio lo va a demoler para hacer un complejo de departamentos. Es la peor noticia desde que supe que Tiffany estaba mórbida y vivía con sus cinco hijos en una casa rodante en Nueva Jersey. En el Astoria fue la última vez que bailé "I think we're alone know" en público. Hubo miradas de admiración y respeto de la concurrencia local.
2) El nuevo disco de los Scissor Sisters tuvo 4 estrellas en The Guardian. Alex Petridis deja como fascista del gusto a Roger Waters por haber desconocido la existencia de Abba y tratar de minusvalorar su aporte a la sociedad occidental. Waters debiera aprender de Lavín (a propósito, en You Tube hay un dueto de Frida de Abba y Marie de Roxette, los fanáticos de Agneta pusieron comentarios de indignación).
3) Septiembre me tiene releyendo La Chica del Crillón. A mis 32 puedo dar fe que existe una comunión de espíritu entre Teresa Iturrigorriaga, Holy Golightly y Paty Diphusa. Edwards Bello tenía un alma muy gay.
4) Fui a ver Caché. Mi amor por Daniel Auteuil es avasallador. La película tiene momentos de inquietud perversa que me dieron ganas de volver a ver La Profesora de Piano. Austria -la patria del director- debe ser como el Aysén de Europa. Cada vez que veo a la secuestrada austriaca me acuerdo de Heidi y el abuelito (sé que no era en Austria, pero igual eran los Alpes)
5) Detesto la expresión "la gallá".
6) Después de recuperarme de la saturación de noticias sobre el estúpido de los cocodrilos ajusticiado por la mantarraya encontré refugio en National Geographic, que en su reportaje espacial de zapatos de septiembre cita a Natacha Marro, una diseñadora de botas londinense. La sabia mujer asegura que "No puedes ser una dominatrix si usas zapatos deportivos". Nada como una gran verdad antes de un fin de semana largo.

domingo, septiembre 10, 2006

Postinor

Yo a los 14 era leso y mi máximo escarceo erótico amoroso era espiar de vez en cuando al maestro Lucho que pintaba la casa en febrero, detapaba la chimenea en marzo, y le arrancaba las ramas al níspero en abril. El maestro Lucho (evangélico furioso) se cambiaba la ropa en el baño de mi nanita querida y yo me las ingeniaba para asomarme por rendijas, puertas entreabiertas, coladores de luz, abrir inesperadamente la puerta o cualquier artilugio para verlo desvestirse o con la esperanza de contemplarlo (Dios mediante) derechamente en pelotas, logro máximo que nunca concreté. Yo era virgen, inmaculado, impoluto pero sumamente ansioso.
Mi nanita, que era como mi mamá, o más que mi mamá, porque se reía de todas mis ocurrencias, me cuidaba la migraña y bailaba con los Erasure que ella rebautizó con astucia como "las rucias locas". Mi nanita de esa época (y hasta ahora) era la tercera que había en mi casa. El mediopelaje de origen obrero/campesino/semiletrado/provinciano/socialmente estancado y políticamente de izquierda del que provengo se podía beneficiar de la mano de obra barata femenina semisclavizada y contar con un servicio doméstico a bajo precio que entre otras cosas le servían de colchón anímico emocional al hijo colita raro amargado, con problemas de sociabilidad en el colegio, en la casa y en la calle, que soñaba con ir a un concierto de la Belinda Carlisle o cantar en las kermeses del colegio una de Cyndi Lauper (Time after time) y ofrecerle al pueblo un espectáculo de calidad internacional, una propuesta que los alejara de la estética impuesta por el festival de la guinda y los recitales de Ginette Acevedo.
Mi nanita se allegaba a mi porque conmigo se ponía contenta y era un poco más feliz. Yo un día estúpidamente le pregunté por qué no había seguido estudiando y ella me respondió simple y directamente que porque era pobre. Mis tres nanas sucesivas eran campesinas, las tres eran madres solteras de críos respectivos, sin padre a la vista y se habían empleado porque era lo único que podían hacer para comer. Dejaban a la cría al cuidado de los abuelos o la hermana o alguna vecina y se iban a buscar trabajo puertas afuera.
Los obispos dijeron que Chile se iba a despoblar, que el Postinor es una amenaza, que era una acción totalitaria. Yo creo de corazón que totalitarismo es condenar a gente como mi nanita a aprender que las mujeres pobres tienen un destino manifiesto y es una falta de respeto considerarlas más como úteros que como personas. Mi nana tuvo a su hija a los 15. No hubo padre y terminará sus días sirviendo en una casa. Ahora ella es abuela. Su hija quedó esperando a los 16 y no terminó el colegio porque era pobre. La guagua tiene un padre nominal, inoperante. Lo único que ha cambiado en doscientos años de historía republicana es que gracias a la ley de filiación promulgada en 1998 (con la desconfianza de parte de la iglesia) la criatura no tiene el baldón que antes clasificaba a la gente en nuestro país como legítimo o ilegítimo, y les hacía repetir el apellido por si había duda.
Yo prefiero que Chile se despueble a que siga habiendo gente que desde que nace sabe que su destino manifiesto será parir pobres. Mi nanita se merecía algo mejor que cuidarme.

domingo, septiembre 03, 2006

18



La chicha, la empanada, el pipeño y todo es gesto de adulación a la precariedad patria, la ramada tembeleque, la reproducción del campo profundo, el pauperrismo rural como un fin en si mismo y no como una condición lamentable. El paisaje tristón con olor a huevo duro, aliento a litreado y piso de tierra tipo La Piojera, un antro hediondo ensalzado por el cuiquito ondero que descubrió que había vida más allá de la Rotonda Atenas a los 17 cuando le preguntó a la nana a qué hora se levantaba para tomar la micro y que en vista de eso corrió con su libro de poeta maldito tipo Lira a sentirse más ubicado en el mundo en Mapocho esquina Puente para ver como es el Chile profundo, y adivinen como iba a ser: F-E-O.
Releo el libro que que me ayuda en mi terapia pre fiestas patrias: Montaña Adentro de Marta Brunet. La Brunet me interpretó en mi época de adolescente, más que Rojas, la mujer de los anteojos culodebotella sedujo mi instinto con su descripicón sórdida del campo en donde los pobres eran mayoría, y no eran buenos, ni lindos, ni valientes ni gallardo. La nostalgia de la ruralidad perdida es una mentira viciosa, engañadora, un ritual embustero de un tiempo pasado que era peor. El huaso era bruto, el patrón despiadado, la mujer lesa, el niño huacho y todos vivían resignados a vivir y morir en rucas, oliendo a humedad y a bracero, amonotonando chiquillos con tos de gargajo, comiendo para llenarse y tomando para atontarse. El símil patria reproducido en plan escenográfico, y ensalzado por el magazin televisivo, que el buen chileno, que la cueca, que el anicucho de perro o murciélago, que la cumbia, el curadito que se tambalea en frente del lente de los símiles de Paz Errázuriz. La borrachera picaresca y picarona del rotito flojo y borracho que toma porque todo es tan oscuro que lo mejor es aturdirse.
Se viene el 18 y que ojalá no llueva porque la gorda de las empanadas se hace el año en tres días, el resto sólo espera.
Que no llueva. Una rogatoria primitiva del habitante de la choza, que depende del anticiclón del Pacífico para sobrevivir, porque nunca jamás hará una celebración con la dignidad de un techo firme, un suelo civilizado y una mañana sin necesitadad de Yasta, el antiácido con aspirina. Nada perdurable, nada lindo, la seducción del chiste ramplón, la talla cochina y el aserrín para disimular la mugre que se esparce por el piso