Nada de leso, tampoco de gil

Mi papá se quedó sin licencia de conducir porque se peleó con la señorita que tomaba el examen. Me asegura que la mujer trató de burlarse de él porque no alcanzaba a distinguir las letras más pequeñas en las pruebas ópticas. "Yo nunca he visto un disco Pare en minùsculas", le dijo socarronamente, lo que sacó una respuesta más burdamente agresiva, que finalmente terminó con mi padre acusándola de UDI (para él eso es la peor grosería) y de estar en connivencia con el alcalde (otro UDI) para ganar plata a costa de las licencias. "Me la renovaban por tres años y no por seis, lo que significa que la municipalidad de embolsa el doble de plata", me explicó mientras hacía un gesto con los ojos que uno debe interpretar como "A mi no me hacen leso". Mi padre es tacaño, testarudo y tiene gran debilidad por esquivar los datos de realidad (edad, la presbiscia y astigmatismo) que se interpongan en el objetivo de presentarse frente al mundo como un martir (sí, lo sé, eso se hereda). También me anunciò estar enojado con su nieto mayor (el hijo de mi hermano) porque no es espontàneo con èl y no le manifiesta el cariño que debería. Yo le dije que me parecìa natural, puesto que èl mismo una vez me confesò, hace ya bastantes años que su nieto mayor no le provocaba ningùn sentimiento especial, contrariamente al menor. "Incluso remataste la confesiòn con un Dios me perdone. Si tú nunca has sentido ese espontàneo cariño que reclamas, me parece un poco fresco que te vengas a quejar ahora". Como no es gil cambió de tema y me preguntó si tenìa APV o por què no me compraba un departamento porque le preocupaba mi vejez (da por hecho que voy a morir solo, porque postula a que mi rareza es sobrehumana y que escasamente "alguien" -tiene la delicadeza de no reparar en el sexo- se quedarà conmigo màs de un trimestre). Yo le dije que tomaría precacuciones para no llegar a los 70. En seguida se quejò porque ninguno de sus hijos lo acompañara en sus hobbys. "¿què hobbys?", le pregunté algo sorprendido. "Los trabajos manuales, obvio". Entonces recordè la enciclopedia de bricolage que comprò cuando yo era pequeño (Salvat le debe mucho a mi padre) y el infinito regadero de muebles, repisas, reposteros que fue dejando a medio armar entre fines de semanas, veranos y festivos. Incluso tiene la mitad de un acuario que nunca se terminò y cuya demora le costò la vida a la tortuga acuàtica que no paraba de crecer y que cada diez minutos saltaba del acuario original (ya demasiado estrecho) y se colaba entre sillones en las situaciones màs inesperadas (como una manera de alivianar la culpa por la muerte del animal, la mandó a disecar, previo acuerdo con mi madre que se negò a disecar al perro porque segùn su teologìa particular los mamìferos tienen alma, y por lo tanto deben ser enterrados, favor que no le concede a los reptiles de naturaleza desalmada y disecable).
Llueve en Curiyork y yo me quedo dormido leyendo Pastoral Americana de Philip Roth (más padres, más hijos) y recordando a los vaqueros de Brokeback. La pena del tiempo que pasa y las cosas que nunca pasan.






