
El Mono, monicaco, o también sobrenombrado por mi mismo como la Mandrila Asesina, fue el responsable de la reunión del "cómo hemos cambiado". Catorce años más tarde de aquella ceremonia cursi de graduación, me encontraba montàndome en el portentoso jeep de la Andrea que tuvo la deferencia de pasarme a buscar a la casa de mis padres para llevarme al sitio pactado de antemano con la Mandrila Asesina para que los ex compañeritos nos volvièramos a ver las caras. Andrea estaba sobreestimulada, una excitación que yo interpretè como el efecto evidente de que la pobre no soportaba un fin-de-semana más dándole comida a la guagua mientras el marido se rascaba la panza. Le dije que estaba regia, flaca y bienvestida entre sus gritos chillones de alegría desmesurada por volver a verme despuès de tanto tiempo. Yo no perdì la ocasión de obligarla a contrastar los cancioneros de Silvio con los que solía aburrirme - a mi que soy tan dado al estribillo pop imperialista- con el tamaño del automovil que conducía. "Es por los niños" fue su respuesta.
Mis compañeritas de cole de egreso en total no sumaban más de 25, asì que la docena que llegó era una muestra representativa. Yo tenía susto a que patearan mi mochila.
Aquì the very best de la reunión más esperada de noviembre. El colita estaba de regreso. Ellos más gordos. Yo más golpeado. Lo mejor es que eso no tenían como saberlo.
Paula: Después de intentar dos veces desafiar su naturaleza neuronal matriculàndose en Ingenierìa decidió casarse . "Era judìo, lo conocí en Santiago y ahora que lo pienso a mi me gustaba más su amigo". El matrimonio durò cinco meses. No hubo violencia intrafamiliar y Paula volvió a matricularse en la Universidad de las Atlàntidas. Hoy tiene un herpes en la boca y hace bromas sobre sexo oral.
Mono (LaMandrila Asesina, ojo, el mote no es porque fuera maraco, simplemente porque suena divertido): Tras obtener el título de abogado La Mandrila se hizo Humanista, fue candidato a Diputado hace unos años y obtuvo el 1.08 por ciento de los votos. La aventura polìtica rindiò algunos frutos. Conociò una chica, se enamoró, tuvieron una hija, se desenamoraron. Ahora se odian y la mandrila, convertida en toda una padre, muestra la foto carnet de su hija. "Es linda, no debe ser tuya", le advertí a modo de halago.
Allende (el momio de apellido equivocado): Practicando motocros, el deporte favorito de los bacanes del curso, se quebró las costillas...dos veces. Su columna no está mejor y confiesa dolores permanentes que no logra calmar con el ejercicio del kinesiólogo. Un raro tipo osteoporoisis tiene a uno de los galanes del curso son un sobrepeso que no le viene. Finalmente se expresó el gen masculino de su abuelo y padre y luce una brillante calvicie. Tras despedirse me dijo que le alegrò tanto verme que quiere que nos reunamos pronto de nuevo. "Ahora me voy apurado porque tengo que ir al cumpleaños de mi sobrino autista. Cumple 13 y es primera vez que tiene amigos invitados". Mi sonora carcajada no le hizo gracia.
Espinoza: "Estudié arquitectura pero no funcionò, estudiè agronomìa, pero no funcionó, estudié administración pero tampoco funcionó. Ahora trabajo con mi papá...espero casarme el próximo año". A esas alturas del relato la Andrea era quien se reìa. A mi màs que risa me provocaba ternura. Pero tampoco funcionó.
La Chica Blonde Ambition: La piggy, radio moscú, la "ojo con el blondon", la cucaracha con pecas tuvo la buena estrella de conocer a un danés que èstaba de paso por el pueblo en la construcciòn de una planta de cemento. Lo conoció borracho, le pidió el teléfono. Se acostó con él. Astuta la enana. Hoy viven en España. Rotan por el mundo levantando cementeras. Sus hijas son rubias, "son lo mejor que he hecho". "Lo único, querrás decir", agregué yo con mi carita de coqueto. Risas sin fin. Con la Andrea especulamos que el danés debe esconder una perversión sexual. Que nadie puede amar a la chica así como así. Menos con esa familia que tiene.
Daniel (o vaya que gusto me da volver a verte): Tras la muerte de su padre se tuvo que hacer cargo de la familia (madre y tres hermanos) trabaja "en madera", lo que básicamente significa vender troncos de àrboles semi elaborados. Habla mucho de "el bosque", estar metido en "el bosque", talando, cargando, puras referencias que evidentemente despertarían mi líbido. El relato de la rudeza del trato con los trabajadores, el porte adquirido con los años y la inusitada confesión de que "Tanto Gusto siempre fue el brillante del curso" le mereciò una invitación a tomar café a casa de mis padres. Respetuoso de las debilidades de Tanto Gusto frenò todas las preguntas sobre mi vida privada: "El sabrá, yo lo veo muy bien". Amor, compasión y vanidad son vicios que se me dan de la mano. Andrea y Carla, las muy perversas, van y me dicen "Si tu lo encontrabai tonto y fome y ahora te baja el cariño".
Fernando (Via satlèlite): Radicado en España mantuvo contacto telefònico por algunos minutos. El guapo del curso, galàn seductor era lo màs parecido a un amigo que tuve tras la partida de Ravotril en segundo medio. Contrariamente a lo que se podrìa sospechar jamàs me moviò el deseo. De alguna manera su sentido del humor era la versiòn heterosexual del de Ravotril. Sospecho que a su vez yo era la versión homosexual de un amigo de niñez del que me hablaba siempre. "A caballo regalado", debimos pensar ambos. Se emocionò cuando le hablé al telèfono. Hubo un "ayyyyy" generalizado. Se casó con una chica que le aprobè de inmediato. Tenìa un cutis increible y era fanàtica de The Cure.
YO. Bien, gracias. Trata de no patearme la mochila, que dentro llevo un par de bombas.