martes, agosto 30, 2005

negativo houston

Mi madre, un mujer abnegada y trabajadora, tiene entre sus múltiples mañas, una sumamente femenina que desde muy pequeño aprendí a rechazar desde mi hígado. La maña consiste en pedir algo, haciendo como que no lo pide. Disfrazar la exhortación con una falsa posibilidad de un NO. La negación es imposible en ese universo de prguntas, y cuando aparece trae de vuelta una sanción. "si quieres limpias los vidrios". ¿Existe alguna remota posibilidad lógica de que alguien quisiera limpiar un vidrio por su propia voluntad, en especial si es niño y tiene una nula habilidad para cualquier trabajo manual? ¿Cuál se supone que es la respuesta? ¿contestar: "No, no quiero"?. IMPOSIBLE. La respuesta correcta es "ya, bueno". O sea ninguna.
Esos fueron los inicios en mi loca carrera a la pesadez. Desde pequeño aprendí que si no quería terminar como mis hermanos (castrado) debía decir muy claramente cuando algo me molestaba y desarrollar la capacidad de mantener a mis relaciones interpesonales en estado de emergencia frente a preguntas ambiguas, o peticiones que en el fondo son órdenes. Esto ha provocado consecuencias inusitadas, como que uno de mis peores defectos, la antipatía conciente, sea a la vez una virtud. Cualquiera que entre en mi órbita sabe muy bien a qué atenerse. Mis mañas son tan evidentes que es muy dificil perderse. Bostezo cuando me aburro, me rió compasivamente frente a alguien que ha dicho alguna frase tonta, me callo con alevosía cuando estoy sintiendo que me estan dejando fuera de la conversación y me enojo cuando considero que se me ha estado maltratando. Las reglas son simples, pero son reglas. Hace unos días me vi enfrentado a la displicencia de la señorita´mesón-de-isapre. La displiscencia porovocó una intensa molestia que me llevó a hablar con la señorita jefa de la señorita mesón de isapre y luego con el señor jefe de la señorita mesón de isapre y así sucesivamente hasta dar con las disculpas que muy urgentemente requería para poder sacarme el rostro de esa talporcual de mi cabeza. Debo decir que he llegado a pulir mi estilo a niveles exquisitos. No levanté la voz, y jamás dije una grosería. A cada uno de ellos les hice ver lo contradictorio y descoordinado de su sistema de trabajo, lo abusivo de su trato y lo equivocada que era la definición de "beneficiario". Incluso le dibujé un esquema con lápiz y papel a la tercera mujer en orden ascendente para que comprendiera más fácilmente mi razonamiento que OBVIAMENTE era el correcto.
"si quiere nos encargamos nosotros" me contestó el último de la fila. "Obviamente, me parece que ese es su trabajo", le dije yo con mi dulce vocecita. Es dificil equivocarse conmigo. Traigo mapa de regalo.

domingo, agosto 28, 2005

She's back


Y mi amiga ha vuelto a agitar sus párvulos ojos, sus túrbidas manos sobre el teclado y se lanzó al blogueo, supongo yo, algo agobiada por las altas presiones curicanas que tan fácil lo tumban a uno. Mila, diva, divinidad, estrella verde esmeralda en el firmamento de los psicotrópicos, la queenie del ravotril cósmico, de la receta retenida, los vodka a media tarde y el jalei provinciano que se disfruta con el taxista amigo debajo de un árbolito en Ohiggins con Balmaceda, piolita y cómplice hasta que levantas la vista y el pueblo toma otro tinte, fluorescente, iridescente, neoníco, más soportable al fin y al cabo. Mila, que nació al pie de la tinaja y fue criada con el auspicio de Codelco (hija de padre cuprífero y madre agronómica) ha comenzado el relato de sus glamures para nuestro disfrute. No sé si linkearte o no nenita, ¿Quieres? ¿No quieres? Que nervio me da. ¿Te acuerdas? esas maravillosas tardes de uniforme y hastío riéndonos de los tumores humanos que nos rodeaban, nos cercaban, nos atosigaban en nuestros gustos (love, truth &honesty) y esa manía tan tuya de tratar de competirme la amargura, como si fuera un asunto de empeño y no una condición genética. Niña supe que el pianista perdido, ese que no hablaba y que puro tocaba el instrumento era nada menos que un ex tuyo, al que dejaste plantado en la copec del cruce de Romeral hace dos años. ¿Te acordai? Rubio, pálido, ganso. El mismo niña. Al que te levantaste de la disco. Filght attendant como todas. Bueno, no soportó tu ausencia, enloqueció y no halló más remedio que tocarle piano a los escoceses, que a todo esto me soplan que son bien hediondos. Vete, recoge valijas, afeites, baules y tu camello lila y apúntate en algún vapor repleto de marineros que te alivianen el viaje al viejo mundo. Que navegar es largo y follar gratis. Ándate confiada que yo de aquí te cuido el boliche.

domingo, agosto 21, 2005

cine


Hoy fui al cine. La película la elegí porque actuaba Daniel Auteuil (a la izquierda de chaqueta). Me gusta su rostro desde que hizo enrique de navarra en la reina margot. La película que fui a ver era mala. Pero no importó,Yo me conformaba con mirar el rostro de Auteuil y pensar que ese gesto de consuelo que a veces pone era un poco para mi. Estoy muy cansado.

viernes, agosto 19, 2005

el cariño

La galerista Carmen Waugh guarda un cuaderno para que sus amigos artistas le dejen algún recuerdo. Cada hoja es un nombre importante. Desde Roberto Matta a Jesús Soto pasando por un tango de Antúnez. En el rincón de una, muy humilde, hay un espiral tebloroso dibujado por Julio Cortázar. Bajo el espiral la siguiente leyenda.
"Caracol, laberinto, oreja infinita para que Carmen oiga el rumor de mi cariño”. El rumor me ha quedado dando vueltas.

jueves, agosto 18, 2005

Necesito un Zolben

Oh yes, Im the great pretender
Pretending that Im doing well
My need is such I pretend too much
Im lonely but no one can tell
Oh yes, Im the great pretender
Adrift in a world of my own
I play the game but to my real shame
You left me to dream all alone
Too real is this feeling of make believe
Too real when I feel when my heart cant conceive
Oh, yes, Im the great pretender

martes, agosto 16, 2005

entre paréntesis

Sísifo es una alpargata al lado mío. El día de la marmota es una caja de sorpresas si la comparas con la de un servidor. Me duele la panza.

lunes, agosto 15, 2005

Cema

Una amiga hace un tiempo me contó que una de las cosas que más recordaba Kapuscynski (el rebombrado periodista polaco) de su paso por Chile era la curiosa necesidad de las dueñas de casa de llenar sus salitas con pequeños objetos de decoración. El polaco estuvo en el país en los 70, y según me explicaba Francisca, vivió en las Torres de Tajamar en donde tomó contacto con aquella hebra del sentido estético del hogar criollo. Me resultó curioso que un hombre que ha escrito sobre lugares exóticos, y situaciones insólitas reparara en esa costumbre. El Kistch aborigen es un fenómeno muy fácil de experiemntar y denotar. El fundamento básico es el terror a los espacios vacíos sobre todo en el living, y sus síntomas cardinales son facilemnte reconocibles:
1) La televisión no es solo un aparato tecnológico. Es una superficie que debe ser cubierta y decorada. Una figurita coronando la pantalla o una araña de corchet aferrándose a la antena son elementos son alto poder seductor para el especimen "vieja de mierda".
2) La mesa de centro debe ser un muestrario de pequeños ejemlos de habilidades alfareras chinas. Anforas en miniatura, joyeros de diseños diversos, filas de elefantes para atraer la suerte y darle un toque oriental al ambiente, fantasías humanas de loza pintadas a mano, el souvenir de algún pariente con algúna Torre Eifell dorada, una estatua de la libertad que a la vez es encendedor o el coliseo romano que sirve de cenicero.
3) Los muros cubiertos de gobelinos con evocaciones parisinas, o de abanicos dispuestos en coquetas coreografías plásticas que van desde los colores tierra hasta los atrevidos fosforescentes.
4) El limpiapié y la obsesión por el bruñido del piso, el brillo del mueble, el lustre del gomero
Mi reflexión sobre la decoración nativa partió después de la detención de Lucía Hiriart, responsable en gran medida de la expansión de este virus estético. Según mi poco modesta opinión fue uno de los puntos mejor explotados por la más tétrica de las instituciones de la dictadura: Cema Chile. Aunque fue creada en la época de Frei Montalva Cema Chile pasará a la posteridad como la analogía amable, casposa y doméstica de la Dina. Una suerte de engendro propagandístico que actuaba de manera despiadada sobre los hogares populares de Chile a través del especimen "vieja de mierda", una criatura temible, oscura y poderosa. Lucía, su peinado, sus faldas, su cuerpo de corcho, su cogote inexistente, su sonrisa de mueca, su timbre agangosado no son otra cosa que el non plus ultra de aquel tipo de mujer que le grabó a Kapuscynski su paso por Chile. La que confunde adorno con decoración, auqella que creía que un uniforme "conchovino" la transforma en un ejemplo ciudadano y que el repujado de cobra era una poderosa y necesaria demostración de nacionalismo. Esa mujer para la que enseñar a tejer crochet era la más solemne de las muestras de conciencia social.

domingo, agosto 07, 2005

el color del desperdicio


Tengo la sensación, la sutil idea, de que estoy entendiendo porque siempre me gustaron tanto las obras de Hopper. Los rostros son esquivos. No quieren mostrar. Y no es por vergüenza, es por pudor. Si muestran el rostro toda la atención se centraría en sus ojos y no en el vacío que hay alrededor. Ver el gesto de esas caras sería alevoso. Como aplicarle destacador a la sonrisa de la mona lisa. También estan los colores. Hopper comenzó como ilustrador. Era hijo de comerciante y seguramente entrenó el ojo con etiquetas y carteles antes que con cuadros de museo. La cuatricromia de un afiche debió sellar su sentido cromático. Supongo que siento alguna conexión con eso. Mi escasa cultura, mi débil educación artística nunca podrá con mi memoria pop. Mi gusto siempre encuentra explicación en algún recuerdo placentero cerca del diseño de un tarro de durazno, la tipografía de una caja de avena, los colores de la ilustración de un caset. En el caso de Hopper esta también la idea de ciudad. Tengo un amigo al que siempre le comento el placer que me dan las calles con lineas de altura elevadas. Supongo que se lo digo a él porque es diseñador y en el fondo debo pensar (nunca me he detenido a reflexionarlo) que es la persona adecuada para comentarle este tipo de cosas. Disfruto el encajonamiento de las ciudades altas, la sensación de densidad. Hace unos años con ese amigo estuvimos en Londres y fuimos a la Tate Modern. Recuerdo que había una muestra que consistía básicamente en un inmenso mostrador en donde el artista había dispuesto en arbitraria taxonomía desechos y desperdicios encontrados en el Támesis. Una de las clasificaciones eran de peinetas. Había de todos tipos, tamaños, colores y épocas. Del mismo modo había cabezas de muñeca, relojes, trozos de fotografía. Los desechos cotidianos, vulgares que de repente, con sólo una idea, se transformaban en arte. Hopper de alguna manera trabajó con una idea parecida. Sólo que en su caso los desperdicios utilizados no eran objetos, sino episodios ordinarios de la vida cotidiana. Momentos vulgares como una tarde de domingo, la esquina de un cine, los comensales de un restorant barato al atardecer. El paisaje de la ciudad subrayando la soledad. Para eso no se necesita mirar los rostros. A veces no hay que entrar en explicaciones.

viernes, agosto 05, 2005

ciudad

Desde el octavo piso de la facultad de artes de la Chile en Morandé con Compañia hay vista al sitio eriazo del antiguo edificio de El Mercurio. Un pastizal verde, que en verano es amarillo rodeado por el cascarón del frontis. Me quedo mirando por la ventana y un profesor que se da cuenta de mi curiosidad se acerca a aportarme más datos. "A mi también me llamaba la atención el paisaje", me confiesa como solidarizando. Enseguida me cuenta que hace años vivía en un rinconcito un hombre. El sujeto, quien se encargaba de vigilar el terreno, tenía una casucha arrimada al muro vecino. Al lado de la ruca había montado una pequeña chacra y en diagonal marcando rumbo al extremo opuesto un caminito hecho de ires y venires a la caseta que le servía de baño. "Todas las mañana yo lo veía salir a medio vestir con su toalla al hombro hacia el baño". La rutina era poco más que eso. Cuidar un sitio eriazo ¿habrá ocupación más triste que velar porque el vacío conserve sin sobresaltos su condición?

jueves, agosto 04, 2005

no me acostumbro a perder


De niño, circa 1984, estuve medio enamoriscado de Rafa Sánchez (primero a la izquierda), el vocalista de La Unión. En mi casa los tenía a todos saturados con el Hombre Lobo en Paris. El segundo disco fue un bodrio y en el tercero yo ya estaba escuchando a Erasure y a Belinda Carlisle. Tiempo después apareció con Bosé en el video de Con las Manos Vacías. Bosé nunca fue de mi devoción, pero me compré el caset (los chicos no lloran) por el coro de Rafa. Creo que hasta grabé el video (lo pasaban en Más Música, era en blanco y negro tenía un plano inquietante de Bosé y Rafa juntos, perturbación que sólo era rota por el surgimiento de una chica con corte muy de nena a dos bandas). Tengo el recuerdo de estar leyendo a Manuel Rojas e interrumpir mi lectura para poner a todo volumen la canción. Incluso puedo recordar el pasaje de "Imáganes de Infancia y Adolescencia" que provocó el primer quiebre (el protagonista se prepara un pan con mantequilla en la cocina sin saber que su vida estaba cambiando en ese momento por fuerzas que no podía controlar). Como en todas las canciones tengo mi verso favorito de Con Las Manos Vacías: "No te pares a buscar los secretos de las despedidas"

lunes, agosto 01, 2005

cariño quiltro

A mi madre se le murió su mascota. Se llamaba Camila. El nombre se lo puso mi hermana que vio la película de la Bemberg desfasadita de época. Pero igual. Ella,que es muy cristiana de misa, nunca se cuestionó la regla de que a los animales no se les bautiza, se les aguacha, y por eso la gente se pone más creativa con los nombres. Es un resquicio de libertad para poder dar gritos con palabras que, escasamente tendrán ocasión de pronunciar en otras circunstancias. (Sultán, Kaiser, Madonna, Cutufa ven aquí que te van a atropellar)
"¿Estás ahí Ladislao?" le preguntaba Susú Pecoraro en la película a su amante sacerdote. Susú, fue algo así como una heroína para mi hermana, que soñaba con morir de amor por un cura rico, puro, pero ardiente. Una estética sumamente influenciada por la revista Tú. Mi hermana nunca cumplió su fantasía. Terminó con un gordo aburrido y lerdo.
Camila, la mascota, no tenía nada que ver con Susú. No era ni elegante ni pecaminosa. La perrita era un quiltro enano y pelucón, muy semejante a un gremlin. Tierna que era. Recuerdo que llegó imperceptible al ojo semi humano de mi hermano que trastabillaba con ella sin querer y de adredede también. La criatura minúsula se escondía en los closet de puro susto. La primera noche yo dormí con ella. Me angustiaba la idea de que alguiien la aplastara. Mi familia no es para confiarse. La Camila no pegó pestaña. Me quedé despierto mirándola.
Me propuse que entrara en confianza y al otro día donde iba la llevaba. Mas temprano que tarde la Camila comenzó a tramar su imperio. En pocas semanas todo cambió. Nunca más se echó en ningún sitio que no tuviera un cojín y aprendió que con un ladrido se abrían las puerta, se prendían las luces, llegaba la comida, se silenciaban las visitas molestas. La quiltra era habilosa. Mis padres la consintieron. La Camila pronto pasó a ser La Niña y a acrecentar sus derechos por sobre los de mi hermanos y sobrinos. Solo yo estaba a su nivel. Pero yo era visita esporádica.
Mi madre no soporta los niños, le finge aprecio a las guaguas ajenas y rara vez se acuerda del cumpleaños de sus nietos (al menos de dos de sus tres nietos). Mi padre la secunda en sus desapegoss. Los dos hablaron hoy conmigo lloriqueando porque se les murió la niña. Mi apdre rezó por ella. Nunca he visto rezar a mi padre ¿Qué les dice uno? Nada, porque la pena no se les va a pasar así no más. La pena cuesta que pase, a veces ni siquiera pasa, así que mejor callarse de decir tonteras y mandarlos a que se tomen un té tibio. Me hicieron caso. Esta lloviendo. Mañana la entierran. Ya compraron la cal.