negativo houston
Mi madre, un mujer abnegada y trabajadora, tiene entre sus múltiples mañas, una sumamente femenina que desde muy pequeño aprendí a rechazar desde mi hígado. La maña consiste en pedir algo, haciendo como que no lo pide. Disfrazar la exhortación con una falsa posibilidad de un NO. La negación es imposible en ese universo de prguntas, y cuando aparece trae de vuelta una sanción. "si quieres limpias los vidrios". ¿Existe alguna remota posibilidad lógica de que alguien quisiera limpiar un vidrio por su propia voluntad, en especial si es niño y tiene una nula habilidad para cualquier trabajo manual? ¿Cuál se supone que es la respuesta? ¿contestar: "No, no quiero"?. IMPOSIBLE. La respuesta correcta es "ya, bueno". O sea ninguna.
Esos fueron los inicios en mi loca carrera a la pesadez. Desde pequeño aprendí que si no quería terminar como mis hermanos (castrado) debía decir muy claramente cuando algo me molestaba y desarrollar la capacidad de mantener a mis relaciones interpesonales en estado de emergencia frente a preguntas ambiguas, o peticiones que en el fondo son órdenes. Esto ha provocado consecuencias inusitadas, como que uno de mis peores defectos, la antipatía conciente, sea a la vez una virtud. Cualquiera que entre en mi órbita sabe muy bien a qué atenerse. Mis mañas son tan evidentes que es muy dificil perderse. Bostezo cuando me aburro, me rió compasivamente frente a alguien que ha dicho alguna frase tonta, me callo con alevosía cuando estoy sintiendo que me estan dejando fuera de la conversación y me enojo cuando considero que se me ha estado maltratando. Las reglas son simples, pero son reglas. Hace unos días me vi enfrentado a la displicencia de la señorita´mesón-de-isapre. La displiscencia porovocó una intensa molestia que me llevó a hablar con la señorita jefa de la señorita mesón de isapre y luego con el señor jefe de la señorita mesón de isapre y así sucesivamente hasta dar con las disculpas que muy urgentemente requería para poder sacarme el rostro de esa talporcual de mi cabeza. Debo decir que he llegado a pulir mi estilo a niveles exquisitos. No levanté la voz, y jamás dije una grosería. A cada uno de ellos les hice ver lo contradictorio y descoordinado de su sistema de trabajo, lo abusivo de su trato y lo equivocada que era la definición de "beneficiario". Incluso le dibujé un esquema con lápiz y papel a la tercera mujer en orden ascendente para que comprendiera más fácilmente mi razonamiento que OBVIAMENTE era el correcto.
"si quiere nos encargamos nosotros" me contestó el último de la fila. "Obviamente, me parece que ese es su trabajo", le dije yo con mi dulce vocecita. Es dificil equivocarse conmigo. Traigo mapa de regalo.





