Rodrigo, Ro, se fue en febrero del 99. Creo que fue la segunda semana. Yo estaba emocionalmente DESTROZADO por el abrupto final de mi olvidable primera relación aquella de la que muchos de ustedes ya habrán escuchado hablar. Es una LEYENDA en el medio. Lo sé. Son los costos de la altura a la que ha llegado mi PERSONALIDAD.
Los pedazos de mi que seguían después del vigentes después del QUIEBRE, esos pedazos miles de mi corazón como decía Cristina (divina, ¿como te convertiste a la electrónica si lo hacías tan bien cantando tu por mi, yo por ti iremos juntos donde haya que ir?) estaban tratando de sobrellevar los días y las noches a punta de whisky y vodka, se vieron enfrentados a otro desafío: la partida del amigo. Me estaba quedando SOLO, sin novio y sin RO. Debió irse un domingo o un sábado. Fui a su casa a despedirlo. YO miraban a Ro como atontado mientras preparaba sus baúles y afeites para la travesía transpacífica hacia el down under en donde lo esperaba el desalmado que me lo arrebataba. Ro doblaba su ajuar, acumulaba las vituallas, los encajes, tafetanes, astracanes, kimonos y todo el arsenal de accesorios que su sangre medioriental -mística, misteriosa y apasionada- necesitaba para irrumpir en la escena del Commonwealth. Su partida fueron los créditos finales a ese capítulo de mi vida (sin duda uno de los momentos de mayor tensión de mi futura biografía).
Rodrigo se iba a buscar otra suerte y OTRA COSOTA en las tierras de Kylie, Olivia y Nicole. Rodrigo, mi amiguito se me fue a Australia en el momento menos indicado. Sin duda en un efecto de sincronía astral de fines y nuevos comienzos, que no por nuevos fueron mejores. La vida continuaba (Casi) sin RO y (casi) sin otro sujeto a quien obviaremos una vez más en estas páginas muy a SU PESAR pues sé positivamente que tiene ansias de ser mencionado por mi sabio tecleo. TU hora no ha llegado AUN.
A Ro lo conocí en el segundo capítulo de mi biografía, el que comienza con la migración pueblo-capital, en una suerte de metáfora histórica ancestral encarnada en MI, como depositario de la carga CARMÉLICA nacional. Un crossover entre MARTÍN RIVAS y XICA DE SAN ROSENDO, con peores costumbres y muchísima mayor autoconciencia. Migré, por la necesidad básica de zafarme de la ruralidad y abrazar el asfalto, los asfaltados y los asfaltantes, sobre todo si son obreros rudos necesitados de afecto.
Recuerdo el primer día de clases de la universidad (Sí, tengo educación superior) estaba RO con su clásica camisa a cuadros, casi, casi escocesa, una chaqueta verde milico, su ensortijada cabellera cayendo sobre ese expresivo rostro y el vicio del tabaco sostenido entre su índice y su anular balanceándo en delicado bamboleo. MUY DELICADO. Choque de estrella, me dije. Nuestra amistad, como me suele suceder, no fue inmediata, sino retardada. Yo no creo tener amigos instantáneos. Me los hago tanteando, oliendo, como quiltro que se aguacha. Es mi alma innoble, mestiza, desconfiada, ladina la que me guía, dándole chancacazos al elegido a ver si responde. RO, mi recordado RO está hoy de cumpleaños. Tauro como yo, salió testarudo, llevado de sus ideas, y SUMAMENTE dado a los placeres de la carne, como buen turco que es. Ro viene todo los años en diciembre, como el niñito Jesus, y yo acá me pongo ansioso para verlo y disfrutar de su INCOMPARABLE ingenio, olfato, encanto y desencanto. SE me enoja porque no lo he ido a ver (1000 dólares sale la gracia lindo), me arrisca la nariz, me trae al novio para que se lo apruebe (el novio, como no, ME ADORA, porque soy ADORABLE), me saca, me baila con esos saltitos que con tanta gracia ensaya, hace el ocho y el dieciocho moviendo su cadera arábiga, el belly dance que tan bien se le da y que acompaña con una expresión de seriedad porque bailar es serio y hacerlo bien es más serio aun, mal que mal uno baila como tira y por eso no queda otra que desvivirse en la pista de baile que es donde se ven los gallos y los pavorreales. Ro querido recuerdo aquella lejana época en que undercover nos ibamos a la plaza ñuñoa, como si algo se nos moviera allá, cuando estuvimos tres horas frente al Bunker sin entrar porque nos quedamos conversando dentro del auto, cuando pelabamos a la margarita (Niño, la pobre está haciendo unos infomerciales HORRIBLES de la Uniacc) y sus frases del tipo "me atrasé por el psiquiatra" o "los ricos también lloran". Tanto que nos reimos a costa de las toneladas de gente bruta que nos rodean. Por las épocas pasadas, los down under, los galanes uruguayos, los connacionales, las histerias de abyecta, las propias, las miserias (tuyas, mías del colectivo en general) ,los trabajos en grupo, los documentales en Lota, los chats transpacíficos, los gordos, por Belgrado 11, la calle Mozart, por Bombero Núñez, los astros y los desastres, las flores de BAch, las hermanas psicólogas, el daewoo azul, las maniáticas, el cine, por Cher que se fue junto contigo (Do you believe?), por los amigos en común,por auster, por las nostalgias, los fracasos, la casa nueva, los ochentas y los noventas
FELIZ CUMPLEAÑOS. Te quiero nena. Sos una diosa.