Hacer las cosas más sucias (de un modo elegante)
Debo disculpas. En mi natural prosa repleta de indolencia, vanidad y mucho, MUCHÍSIMO DESDÉN me di un trastabillón y le levanté algo de polvareda a G. por su inusual cambio de caracter una noche de juerga en un lugar lamentable, cuando le dio por intercambiar impresiones del negocio de la disco-cola con el dueño del tugurio, privándome a MI de disfrutar de un celestial bloque de música OCHENTERA, y obligándome a bancarme una aburridísima charla sobre el márketing y showbussines local entre EL y el dueño del antro . Lo describí como un latero y ÉL no se lo merece Ya ves querido mío que cuando Clark Kent va de trajecito y corbata exhuda pernitud, y sabemos lo que puede ser el mismo Clark de lycra y capa roja. Nadie está libre. INCLUSO YO puede que me llegase a comportar así, si me bajara por vestir terno.
G(uillermo), querido, ya sabemos de tus triples personalidades, que en la zona oriente eres conocido como I(ves) y acá abajo, en donde yo vivo a solas con mi resentimiento se te menta el castizo G(uillermo), mientras en el ciberespacio meneas tu humanidad como S(uperguay). Nene, maybe I didn't treat you quite as good as I should, pero ya sabes que estarás siempre en mi mente con tu GENEROSIDAD sin limite, sin fronteras y ese corazoncito tic tac tic tac tan ACOGEDOR.
Cierro la franja de erratas conductuales y retorno a lo mío. La SUCIEDAD. Nuestro querido KID A, esbozó durante la celebración del cumpleaños más rentable del trimestre algunas apreciaciones sobre la vida guarra, loca, clandestina del colectivo gay. Yo me quedé reflexionando sobre mis descubrimientos tras ver en mis tiernos veintitantos la película sobre la vida del gran JOE ORTON (TRIVIA: dramaturgo inglés homsexual de fines de los setenta, asesinado por su novio KENETH HALLIWELL por celos y envidia profesional. Hace un año se montó una obra de él en el contemporáneo). LA CINTA a la que me refiero se llama SUSURRO EN TUS OIDOS (Prick up your ears) y entre otras cosas muestra las travesuras de ORTON en los baños públicos de HYDE PARK (tuve la precaución de visitarlos cuando estuve en LONDRES y puedo dar fe que las AUTORIDADES han tomado medidas para que los PERVERTIDOS dejen de hacer de las suyas sobre los azulejos).
KID A habló de forjar un registro una historia locales de la mancha humana (nunca mejor dicho) nacida del polvo furtivo maraco, tan arraigado en occidente en zonas de parques y auditorios artísticos (teatro-teatro en el caso de Wilde y cine en tantísimos otros). Allí tenemos el ejemplo de la arremetida española que a principio de los ochenta en medio del cachondeo de la movida instaló una placa conmemorativa frente a lo que fuera el histórico cine Carretas de MADRID, espacio de tanta agitación hormonal clandestina. Nuestros archivos nos señalan que nosotros tb tendríamos lo nuestro, y vaya que sí. Por eso lanzo la iniciativa de acordonar los parques de mayor uso (ese en donde se yerguen las columnas que saludaron al Papa y donde tantos han caido en éxtasis no exactamente místico), y pujar por una plaquita en la calle Puente, en lo que fuera el cine con mayor número de redadas en la historia nacional: Cinelandia, sin duda un foco de pasiones desatadas y (por qué no decirlo) de cargas virales cósmicas. Por los pioneros, y por las víctimas. Por los presentes y los ausentes.

